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Jueves, 22 Febrero 2018

El FBI, la CIA y la NSA sugieren no utilizar teléfonos Huawei y ZTE en Estados Unidos por actividades de espionaje

Escrito por  Aleyda Rodríguez

La ciberseguridad está en el corazón de las discusiones políticas y de las decisiones comerciales de las grandes potencias mundiales, pues, como si de un episodio más de la Guerra Fría se tratara, pero esta vez situado en el mundo de la tecnología, hace apenas unos días los directores de las más influyentes agencias de seguridad de Estados Unidos, el FBI, la CIA y la NSA anunciaron durante la audiencia del Comité de Inteligencia en el Senado que se desaconseja a los consumidores norteamericanos comprar los teléfonos de las marcas chinas Huawei y ZTE por, supuestamente, representar riesgos a la ciberseguridad y una amenaza de espionaje, provenientes del gobierno chino.

El FBI, la CIA y la NSA sugieren no utilizar teléfonos Huawei y ZTE en Estados Unidos por actividades de espionaje Derecho de autor: Iván García Aguirre / 123RF Foto de archivo

La recomendación, que suena más bien a una elegante forma de presionar a los compradores, incluyó el anuncio de la existencia de un proyecto de ley que prohibiría a los empleados del gobierno norteamericano adquirir los productos de estas marcas.

Pero más allá de la desconfianza histórica que se guardan estos dos tradicionales enemigos políticos y competidores comerciales, ¿qué razones llevan a pensar a las agencias de inteligencia norteamericanas que los productos Huawei y ZTE representan una enorme amenaza a la seguridad nacional?

¿Huawei y ZTE agentes del gobierno chino?

Por ahora ningún medio reporta alguna explicación que, desde el nivel técnico, nos ayude a comprender, aunque sea de forma superficial, por qué o cómo estos productos podrían servir a los intereses de espionaje político, industrial y comercial por parte de China, aunque voceros de las agencias de inteligencia han señalado que estos productos tendrían la capacidad de robar información, modificarla maliciosamente o realizar actividades de espionaje sin ser detectados.

Más allá de esta información, lo cierto es que hay algunos hechos del pasado del fundador de Huawei, Ren Zhengfei, que causan mucho nerviosismo dentro del gobierno norteamericano, pues militó en el Partido Comunista y perteneció al Ejército de Liberación del Pueblo antes de fundar su compañía en 1987, cuando tenía apenas 43 años.

Zhengfei, quien ahora tiene 73 años, nunca ha negado el apoyo que en el pasado prestó al Partido Comunista Chino, pero, en su rol de empresario, ha asegurado en no pocas oportunidades que jamás permitiría que estas filiaciones fueran puestas al servicio de oscuros propósitos políticos del gobierno de su país. 

Sin embargo, estas razones no parecen convencer a Estados Unidos, pues el senador por Arkansas, Tom Cotton, afirmó durante la semana pasada que Huawei es indudablemente un brazo del gobierno chino y que comprar sus productos, en un mercado en el que hay una enorme y variada oferta, es exponer innecesariamente a su país a espionaje.

Pero, además de estos intrigantes datos biográficos de Zhengfei, existen algunos antecedentes que sí que podrían animar las suspicacias contra Huawei, ZTE y el gobierno Chino, como el ataque a Google en 2009, en el cual, según lo dicho por los investigadores a cargo, hackers chinos se apoderaron de millones de cuentas de Gmail, uno de los productos estrella de dicha compañía, cuyo código se protege tan celosamente como la fórmula de la Coca-Cola y que, según se rumora en las altas esferas del top secret tecnológico, este hecho habría alentado una alianza entre la NSA y Google para intercambiar información.

Y como si fuera poco en 2014 el gobierno Obama torpedeó un acuerdo comercial para la compra de granjas de energía eólica de una empresa china por considerar que se encontraban demasiado cerca de algunas bases navales estadounidenses. Para 2014 se impuso a Huawei un veto que le impedía participar en licitaciones para firmar contratos con el gobierno norteamericano, pues tanto Huawei como ZTE fueron acusadas de que en sus equipos se habrían instalado sistemas que enviaban información a China, acusaciones que en su momento fueron tajantemente rechazadas por los ejecutivos de la compañía, aunque de cualquier forma se mantienen vivos los rumores de que la empresa es la proveedora de una entidad de élite del ejército chino encargada de librar la guerra cibernética.

Y en 2018 el último gran remezón de Huawei en sus aspiraciones por lograr un acuerdo comercial con alguna gran empresa de telecomunicaciones en Estados Unidos fue su fallido intento con Verizon y AT&T que se frustró a último momento por presiones del gobierno norteamericano. Dichas empresas empezarían a distribuir su teléfono estrella, el recién lanzado Mate 10 Pro flagship. A este acuerdo, que no logró concretarse, se han sumado las acusaciones hechas a la marca de pagar a personas por dejar buenas reseñas de su nuevo teléfono en el sitio Best Buy.

Todo parece indicar que el gobierno de los Estados Unidos está completamente decidido a no permitir el avance de la compañía china en su país, hecho que levanta suspicacias del lado contrario justo cuando en septiembre del año pasado se anunciara que Huawei es la segunda marca de teléfonos más vendida en el mundo, por encima de Apple y solo superada por Samsung.

La defensa de Huawei

Al respecto de estas acusaciones y vetos, el CEO de la empresa china, Richar Yu, afirmó en el marco del CES 2018 que el mercado norteamericano representa, sin duda, una gran pérdida para la compañía y para los operadores, pero sobre todo para los consumidores de Estados Unidos quienes no podrán acceder a la mejor opción.

Añadió que, desde su fundación, Huawei fue vista con recelo incluso en su propio país, pero poco a poco fue ganando la confianza de los operadores, de los mercados emergentes, de los operadores globales, europeos y japoneses, que hoy prestan servicios a más de 70 millones de personas en el mundo, y que este crecimiento es prueba de su calidad y de sus altos estándares de protección de privacidad y seguridad.

Resulta imposible, después de rastrear esta intrincada historia, no recordar las geniales aventuras de Maxwell Smart, más conocido en el mundo hispanoparlante como ‘el Súper Agente 86’; espionaje, teléfonos y seguridad nacional son temas más vigentes que nunca y son vistos como asuntos de máxima importancia en la agenda de seguridad de las grandes potencias.

Desde estos aparentemente inofensivos dispositivos, que caben en nuestro bolsillo y que nos acompañan y asisten en nuestra vida diaria, que se comparten cantidades invaluables de datos e información día a día. Como bien lo demuestran los más férreos defensores de la seguridad nacional en Estados Unidos, los gobiernos de las grandes potencias mundiales no agotarán ningún esfuerzo por proteger celosamente sus secretos industriales, comerciales y de estado, y la seguridad electrónica es una de sus más grandes preocupaciones.

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