Violencia de género en espacios públicos en Latinoamérica: ¿las soluciones de seguridad electrónica realmente protegen a las mujeres?
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Violencia de género en espacios públicos en Latinoamérica: ¿las soluciones de seguridad electrónica realmente protegen a las mujeres?

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, en TECNOSeguro quisimos abordar una temática relevante: la seguridad de las mujeres en los espacios públicos de Latinoamérica. Durante marzo, mes dedicado a reflexionar sobre los derechos, la igualdad y la protección de las mujeres, resulta imprescindible cuestionar si las soluciones tecnológicas implementadas en las ciudades cumplen su propósito o si solo representan un “maquillaje” urbano que aparenta seguridad.

En las últimas décadas, muchas ciudades han instalado sistemas de videovigilancia con cientos o miles de cámaras, botones de pánico, centros de monitoreo y sistemas de altavoces con el objetivo de reducir el delito y ofrecer respuesta inmediata ante emergencias. Sin embargo, la experiencia cotidiana de millones de mujeres sigue marcada por el miedo al acoso y a agresiones verbales, físicas o sexuales, y por la percepción de que denunciar no siempre se traduce en protección real.

Para profundizar en este tema, hablamos con Andrea Velandia, Gerente de Ventas C3 CoE Zenitel LATAM, empresa especializada en comunicación crítica de audio. Su visión nos permite entender por qué, más allá del dispositivo, lo que realmente importa es la capacidad de escuchar, responder y actuar de forma coordinada y eficaz.

¿De verdad los botones de pánico y cámaras protegen a las mujeres?

Andrea VelandiaAndrea Velandia
Zenitel LATAM
Andrea Velandia señala que la presencia de tecnología por sí sola no garantiza seguridad. Para ella, lo que realmente protege es la interoperabilidad y la capacidad de respuesta inmediata. “El debate sobre si los botones de pánico y las cámaras son superficiales es válido”, explica, y añade que un dispositivo sin integración real con los sistemas de alerta y reacción puede volverse inútil.

Ha visto casos donde los botones no funcionan, lo que provoca que la población pierda confianza rápidamente y los gerentes públicos abandonen estas herramientas. Según Andrea, esto ocurre incluso en ciudades que aplican la tecnología con éxito, como CDMX y Buenos Aires, demostrando que la clave no está en instalar más equipos, sino en que funcionen dentro de un sistema coordinado.

En Zenitel, el enfoque se centra en el Audio Inteligente e Inteligible. Andrea destaca que un botón de pánico con audio bidireccional de alta claridad, donde la víctima puede ser escuchada incluso en entornos muy ruidosos, transforma la seguridad: “La tecnología protege cuando permite una identificación positiva y a la vez una respuesta rápida que disuade al agresor y permite atender la emergencia.”

Avances y rezagos en Latinoamérica

Latinoamérica vive una realidad de contrastes. Según Andrea, ciudades como Medellín y Ciudad de México se han consolidado como referentes en Smart Cities, integrando analítica de video y redes de intercomunicadores urbanos, lo que garantiza mejores tiempos de respuesta y mayor conciencia situacional. Santiago de Chile también avanza en digitalización y respuesta rápida.

Sin embargo, en zonas rurales y ciudades intermedias, la seguridad electrónica aún se ve como un “lujo” y no como infraestructura básica para proteger la vida de las mujeres. “Nuestra misión es sensibilizar a todos los actores del ecosistema de seguridad para que estas tecnologías se apropien adecuadamente y protejan a mujeres de todas las edades y estratos sociales”, señala Andrea.

Tecnología, educación y medidas sociales: la combinación que salva vidas

La tecnología por sí sola no basta. Andrea lo explica claramente: “Tecnología + Educación + Medidas Sociales” es la fórmula que permite que los sistemas de seguridad tengan impacto real.

Un ejemplo exitoso se da en Bogotá, donde Transmilenio implementó un botón de pánico enfocado en la violencia de género, articulado con La Patrulla Morada de la Policía Nacional. La iniciativa incluye campañas de divulgación y sensibilización, lo que asegura una respuesta inmediata ante incidentes y mejora la percepción de seguridad.

Tiempo de respuesta: lo que marca la diferencia

Para que un sistema realmente salve vidas, la latencia debe ser mínima. Andrea explica que un sistema ideal debería notificar a la central en menos de 2 segundos y permitir la respuesta humana o el despacho de unidades en menos de 3 a 5 minutos. Además, destaca la importancia de la inteligencia y analítica de audio: “En situaciones de estrés, la víctima puede no ser capaz de buscar ayuda. Por eso, la detección de gritos o sonidos de agresión que activan alertas automáticas es fundamental.”

Privacidad y uso ético de la tecnología

La protección de las mujeres no puede implicar vigilancia masiva ni abuso de datos. Andrea enfatiza el principio de Privacidad por Diseño: los audios y videos deben estar cifrados de extremo a extremo, y la analítica debe enfocarse en comportamientos relevantes (correr, gritar, caídas) sin seguir perfiles personales, cumpliendo las leyes locales de protección de datos.

Innovaciones para zonas sin soluciones

Andrea propone herramientas que faciliten la expansión de la seguridad electrónica:

  • Postes de Emergencia Autónomos, con energía solar y conexión satelital o 5G, ideales para parques y zonas periféricas.
  • Audio de Disuasión, altavoces que permiten al operador advertir directamente al agresor: “Usted está siendo grabado, la policía está en camino.” Esto reduce la escalada de violencia.
  • Implementación inicial en zonas seguras o corredores universitarios, demostrando resultados concretos para atraer inversión pública.

Hacia ciudades más seguras para las mujeres

Construir espacios realmente seguros implica integrar tecnología, protocolos, capacitación y voluntad política. Cuando un botón de pánico permite que una mujer sea escuchada claramente, y un operador capacitado actúa de forma coordinada, la tecnología deja de ser simbólica y se convierte en una herramienta efectiva para reducir riesgos y salvar vidas.

Marzo, mes de la mujer, nos recuerda que garantizar seguridad real requiere más que cámaras y botones: requiere sistemas inteligentes, personal capacitado y políticas que pongan a las mujeres en el centro de la solución.

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Alejandra Duarte

Egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá como Comunicadora Social con énfasis en Periodismo. 

Maria Alejandra cuenta con más de 5 años de experiencia como periodista, en los que ha pasado por distintos medios de comunicación masivos de Colombia como lo son RCN Televisión y W Radio. En estos medios ha cubierto varias fuentes como la política, la economía, el entretenimiento y noticias de interés general que son tendencia en el mundo.

Además de su experiencia como periodista, hizo parte del equipo de comunicaciones internas de BICODE, empresa colombiana que se dedica al análisis y gestión de datos, en la cual aprendió la importancia de enlazar su profesión con los avances de la tecnología y el marketing digital. 

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