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Miércoles, 15 Agosto 2018

9 sencillas pautas para proteger su información en Internet

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Como lo hemos sugerido recientemente el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica marca un punto de inflexión en la discusión pública acerca de la protección de nuestros datos personales online.

9 sencillas pautas para proteger su información en Internet Derecho de autor: everythingpossible / 123RF Foto de archivo

Es una realidad innegable que el modelo de negocio de muchas de las redes sociales y aplicaciones que usamos a diario se fundamenta en los datos personales de sus usuarios, así como la información demográfica (edad, sexo, ubicación, hábitos de consumo, etc.) son fundamentales para todos aquellos involucrados en los negocios digitales: el mercadeo ha experimentado una verdadera revolución desde la explosión del comercio online y se basa en la información personal.

Pero también es cierto que existen límites respecto al uso que los empresarios hacen de nuestros datos y, sobre todo, que podemos y debemos protegernos frente al mal manejo que se haga de la información personal.

Existen muchas opciones para limitar el acceso que otros tienen a nuestra información personal, muchas de ellas no requieren de un mínimo conocimiento especializado y se basan más bien en una serie de sencillas prácticas, que bien podríamos considerar una cierta higiene o profilaxis de nuestra vida online. Estas son algunas de estas pautas:

1. Establecer límites personales respecto a lo que se publica en las redes sociales

No puede negarse que uno de los aspectos más emocionantes de la vida online es mostrarle al mundo todo lo que sabemos o somos capaces de hacer, contar las cosas que nos gustan o los sitios que visitamos a menudo, incluso lo que comemos. Pero piense por un momento cómo era la vida antes de Internet, ¿le parecería saludable publicar esta misma información en grandes carteles o vallas al frente de su casa o sobre una transitada avenida? De seguro, así pensado, le parece muy extraño... recuerde: no necesita contar tantas cosas de usted al mundo, y la mayoría de la gente está muy ocupada y con su atención completamente colmada como para que reparen en cada cosa que hace o dice. Valore su privacidad y defina límites respecto al contenido que compartirá: antes de hacer alguna actualización pregúntese si es realmente necesario. Con el tiempo se dará cuenta de que el mundo seguirá su rumbo aún sin sus divertidos tweets y maravillosas fotografías en Instagram.

2. Busque y configure las opciones de privacidad de los sitios que más usa

Las redes sociales cada día refinan más sus opciones de privacidad, ofrecen más herramientas para limitar el acceso de terceros a su información personal. Búsquelas siempre, configúrelas a la medida de sus gustos y necesidades y tenga control sobre lo que los demás pueden saber de usted.

3. Sea selectivo en la conformación de sus redes de amigos y conocidos

Todos hemos pasado por ese confuso momento en el que recibimos una ‘petición de amistad’ de un completo desconocido en Facebook. Antes de aceptarlo tómese el trabajo de consultar su perfil, averigue si tienen amigos en común, trate de establecer algún nexo entre esa persona y usted. Sea selectivo, si no lo conoce y además no le resulta afín niegue la solicitud o ignórela.

4. Use la navegación en modo incógnito

De este modo no se almacenarán los datos de sus búsquedas y evitará los algoritmos de publicidad. También puede usar bloqueadores de publicidad (ad blockers que encuentra como extensiones para cualquier navegador que use) o buscadores no basados en el modelo de publicidad contextual, como DuckDuckGo.

5. Cierre sesión siempre que no esté en su computador de uso exclusivo

Esta es una de las prácticas más elementales y a la vez más ignoradas por muchas personas. Cada vez que use un servicio desde un computador que no es el suyo obtendrá una alerta que le pregunta si quiere guardar la contraseña del sitio en ese equipo o no, debe responder invariablemente que no.

También convierta en regla de obligatorio cumplimiento cerrar su sesión de correo, Twitter, Facebook o cualquier otro servicio si es que accedió a ellos desde un equipo que pueden usar muchas más personas. Sea exhaustivo. Recuerde también que servicios como Gmail, Facebook y Twitter le ofrecen la posibilidad de configurar la autenticación en dos pasos que le pedirá datos adicionales, como códigos o claves de acceso enviadas a su celular, si es que se detecta que está entrando desde una IP y desde un equipo que no son los que usa frecuentemente. Estas son pequeñas acciones que redundarán de manera importante en la protección de su información.

6. Configure las opciones de localización en las aplicaciones que más usa

Casi todas las aplicaciones tienen una función de localización y le preguntarán a menudo si desea compartir esta información. Seguramente no es necesario que estos empresarios de Internet sepan cada paso que da, así que configure estas opciones adecuadamente en cada caso.

7. Desconfíe de las aplicaciones que le piden acceso a sus datos o de todas aquellas que parecen divertidas e irresistibles

¿Recuerda cuando su abuelo le decía que en esta vida no hay nada gratis? Tómelo como una verdad al menos en el mundo de Internet. Cualquier aplicación que sea muy viral (por ejemplo aquellas que prometen contarte cosas completamente inútiles aunque en apariencia divertidas acerca de usted, como ‘A qué princesa de Disney te pareces’ o ‘Qué te diría Donald Trump en Twitter’) quiere en realidad su información. Resista la tentación de darles un acceso tan sencillo a sus datos e invierta mejor su tiempo online, ¡hay miles de maravillosos artículos que podría leer!

8. Condiciones de uso

Las políticas de privacidad y condiciones de uso de cada servicio son el verdadero cuarto de San Alejo de nuestra vida online. A menudo son tan extensas y poco llamativas que pocos se toman el trabajo de darles una mirada antes de dar el ‘sí, acepto’. Recuerde que está firmando un contrato, preocúpese por saber a qué o a quién le estás diciendo ‘sí’.

9. Use contraseñas seguras

Parece mentira, pero la contraseña más usada en el mundo es 123456 seguida por 12345678. Como si esto fuera poco, muchas personas suelen usar esta misma contraseña para todos sus servicios: el acceso a Facebook, Twitter, correo electrónico, etc. Una regla básica de seguridad es que no haga esto y que construya contraseñas suficientemente fuertes e inaccesibles aún para los más poderosos sistemas de desciframiento de contraseñas de fuerza bruta; en particular use contraseñas complejas para aquellos sitios en los que tiene mucha información valiosa: sus servicios financieros, de almacenamiento (tipo Dropbox o OneDrive) o su correo personal o laboral. Hacerlo le evitará muchos dolores de cabeza.

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