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Jueves, 28 Febrero 2019

Robots vigilantes para seguridad podrían apoyar a guardianes humanos

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Robots vigilantes para seguridad podrían apoyar a guardianes humanos

¿Son los robots  para tareas de vigilancia la próxima gran tendencia en el mundo de la seguridad electrónica? Al menos eso parece sugerir el documento ‘Report: Robotic Technology to Continue Rapid Growth’ según el cual esta industria crecerá a un ritmo del 20% durante los próximos 5 años y traerá beneficios para el sector como reducción de costos y mayor especialización del personal en el área de gestión de la seguridad. 

Desde hace ya bastantes décadas que las representaciones futuristas incluyen el cliché de los robots. Basta con recordar a personajes tan populares del cine o la televisión de nuestra infancia como Robotina de Los Supersónicos, Vicky —The Small Wonder— y los carismáticos R2D2 y c3po de la Guerra de las Galaxias, para comprender de qué hablamos.

Los robots se han asociado en la cultura al desarrollo y al progreso en un mundo futuro, por eso quizás han sido considerados, al menos en el cine, la literatura y la televisión, como personajes de ciencia ficción.

Pero los autómatas existen desde hace muchos siglos. Muchos robots han sido ideados y desarrollados —al menos en occidente— desde los griegos, pasando por autómatas de la edad media, por los diseños renacentistas de Leonardo Da Vinci, por los esfuerzos de los cabalistas judíos para enseñar un lenguaje a un autómata creado por ellos mismos, hasta nuestros días, en los que, pese a seguir considerándose habitantes de tiempos futuros o criaturas imposibles, empiezan a estar presentes en nuestra vida cotidiana y a desarrollar muchos trabajos, hasta ahora considerados exclusividad de los seres humanos.

Y cada vez que uno de estos autómatas o robots —palabra de origen checo que significa “trabajando forzado”— aparece en nuestra vida diaria o en nuestras ficciones, lo hace generalmente para encargarse de ciertas tareas en las que podría apoyar a un humano o ¿incluso reemplazarlo?

Es el caso de los habitantes de la moderna área de apartamentos de Lefrak City en Queens (NYC), quienes tienen una nueva vigilante encargada de las rondas de seguridad desde hace ya algunos meses: Rosie, la robot de referencia K5 de Knigthscope.  

lefrakcity robots 1

lefrakcity robots 2

 

Algunas de las capacidades de Rosie son ayudar a los guardias humanos en labores de disuasión física de criminales o intrusos, hacer grabación y  transmisión de video HD de 360 ​​grados, detección de personas en horarios restringidos, reconocimiento automático de matrículas, detección de anomalías térmicas, transmisión de audio en vivo, intercomunicador bidireccional, interacción de voz entre personas y máquinas adaptada a su entorno, mensajes pregrabados y monitoreo remoto.

¿Puede un robot-guardia reemplazar a un guardián humano?

Otro lugar común sobre los robots es que en un futuro no muy lejano desplazarán a los humanos en muchas tareas, pues podrían ejecutarlas mejor que nosotros. Incluso, los más catastróficos, imaginan un mundo en el que estas máquinas han tomado control del mundo.

Pero los fabricantes y expertos realmente involucrados en el desarrollo de estos autómatas los entienden y definen más bien como una extensión de las capacidades de los seres humanos, que en unos 5 o 10 años serán una herramienta común en las patrullas de seguridad, formarán equipos de trabajo junto con personas y permitirán el avance de la industria de seguridad más allá de las tradicionales armas, controles de acceso, pantallas de monitoreo y patrullas de guardias.

lefrakcity robots 3Pues si bien los robots no pueden pensar y procesar información de la misma manera en que lo hace un ser humano, sí cuentan con un desarrollado aparato sensorial (compuesto por láseres, GPS, sonares, codificadores y sensores de movimiento, agitación e inclinación) con el que pueden acercarse al mundo y ‘tocarlo’, percibirlo de forma muy parecida a como lo hacemos las personas.

Al menos en el área de la seguridad los robots han mostrado una sorprendente evolución durante los últimos años.

Son capaces de detectar puertas abiertas, intrusos, fugas de agua, investigar eventos o sonidos sospechosos, identificar riesgos ambientales y de seguridad, brindar apoyo en las labores de disuasión de infractores o criminales sin poner en riesgo la vida de seres humanos, interactuar con visitantes y empleados, y dar respuesta rápida ante situaciones de emergencia.

Aunque son incapaces de tener una percepción contextual de las situaciones y de interactuar de forma ‘natural’, ciertamente soportan ciertas tareas con mucha más eficiencia que las personas: no son susceptibles al tedio que pueden experimentar los guardianes humanos ni a las pérdidas de atención por cansancio, hambre o sueño.

Ven y escuchan muy bien y, lo más importante, la pérdida o daño de un robot en cumplimiento de su servicio nunca será tan lamentable como la de un ser humano. Por su parte, los humanos son mucho mejores que los robots en la interacción, la estrategia y la planificación.

Desde una perspectiva realista y conectada con los desarrollos actuales de la industria, los robots, al menos en el área de seguridad, no están acá para reemplazar a los humanos, sino para brindarles apoyo en ciertas tareas, complementar el trabajo del personal de seguridad más calificado y ceder el paso a los humanos a la gestión de la seguridad, por encima de las labores básicas de vigilancia.

De acuerdo con los expertos que publicaron  el reporte ‘Robotic Technology to Continue Rapid Growth’ muy pronto empezarán a ser entrenadas patrullas conformadas por humanos y robots.

La llegada de los robots guardias de seguridad promete además una considerable reducción de costos operacionales, pues costarían la mitad de lo que cuestan guardias humanos. Esto significa un ahorro de 1.7 a 2.2 billones cada año solamente en los Estados Unidos, asumiendo que los robots se hicieran cargo de apenas el 10% de las múltiples tareas de seguridad.

Además, las empresas fabricantes han optado por alquilarlos en vez de venderlos para así evitar al usuario final incurrir en el alto costo de pagar por uno solo de ellos o por daños o reparaciones. El alquiler de Rosie cuesta aproximadamente de 7-12 dólares por hora.

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