- Escrito por: Jairo Rojas Campo
- Categoría: Artículos PRO
- Publicado:
Detección de gases en la prevención de incendios: un enfoque integral para la seguridad industrial
En el ámbito de la seguridad industrial, la detección de gases representa una capa de protección esencial para la prevención de incendios y explosiones. En esta nota exploramos las tecnologías avanzadas y las mejores prácticas en la especificación, instalación y mantenimiento de estos sistemas, así como el marco normativo que rige su implementación, asegurando un entorno operacional más seguro y eficiente.
La importancia de la detección de gases en la prevención de incendios
La detección de gases es un componente fundamental e ineludible en la seguridad industrial, crucial para la prevención de incendios y explosiones de gran escala. La liberación no intencional de sustancias inflamables, tóxicas o asfixiantes en instalaciones de alto riesgo, como refinerías, plantas químicas o plataformas marinas, representa una amenaza directa para la vida, los activos y el medio ambiente.
Un sistema de detección de gases efectivo actúa como la primera línea de defensa, permitiendo una advertencia temprana que posibilita la activación de mecanismos de seguridad automáticos y planes de respuesta de emergencia, mitigando el riesgo antes de que una fuga de gas encuentre una fuente de ignición.
La función de estos sistemas es doble: por un lado, previenen la formación de atmósferas explosivas al detectar gases combustibles antes de que alcancen su Límite Inferior de Explosividad (LEL); por otro, salvaguardan la vida humana al alertar sobre la presencia de gases tóxicos, que a menudo son subproductos de una combustión incompleta o precursores de condiciones peligrosas.
Teniendo en cuenta lo anterior en esta nota revisamos:
- Principales tipos y tecnologías de detectores de gases
- Detectores puntuales de gases
- Detección lineal de gases por infrarrojos (Open-Path)
- Detección ultrasónica de fugas de gas
- Recomendaciones y mejores prácticas para especificación, instalación y mantenimiento
- Aspectos normativos que rigen la implementación
- Conclusiones y recomendaciones finales
Principales tipos y tecnologías de detectores de gases
Fuente: abs-group.com
La eficacia de los sistemas de detección de gases se basa en la comprensión de los peligros que representan los diferentes tipos de gases y la selección de la tecnología adecuada. Los gases peligrosos se clasifican en:
- Gases inflamables/combustibles: Pueden encenderse en presencia de una fuente de ignición al mezclarse con el aire. El riesgo se define por su Límite Inferior de Explosividad (LEL), la concentración mínima para propagar una llama, y el Límite Superior de Explosividad (UEL), la concentración máxima por encima de la cual la mezcla no se encenderá. Los sistemas se configuran para alarmar a una fracción del LEL (típicamente entre 10% y 25%) para un margen de seguridad adecuado.
- Gases tóxicos: Perjudiciales para la salud humana incluso en concentraciones muy bajas, medidas en partes por millón (PPM). Son vitales para la protección del personal y pueden ser subproductos de la combustión, como el monóxido de carbono (CO).
- Gases asfixiantes: Desplazan el oxígeno, creando atmósferas peligrosas por deficiencia de oxígeno (<19.5% O2), como el nitrógeno (N2) o el dióxido de carbono (CO2).
Las principales tecnologías de detección se adaptan a estos riesgos:
Detectores puntuales de gases
Detector de gas puntual Dräger Polytron 5200 CAT. Fuente: draeger.com
Diseñados para identificar la presencia de un gas en una ubicación específica.
Combustión catalítica (Pellistor): Principio de funcionamiento: Una perla cerámica catalítica, calentada eléctricamente, oxida el gas combustible, aumentando su temperatura y resistencia eléctrica, lo que desequilibra un circuito de puente de Wheatstone y genera una señal proporcional a la concentración del gas.
Son una tecnología ya establecida, robusta y de costo relativamente bajo, aptos para una amplia gama de hidrocarburos y son la tecnología recomendada para la detección de hidrógeno (H2), el cual no es detectado por sensores infrarrojos.
Pero requieren una concentración suficiente de oxígeno (generalmente >10-15%) para funcionar. Son susceptibles al “envenenamiento” (daño permanente) por compuestos como siliconas, plomo y azufre (H2S), y pueden ser inhibidos temporalmente. La exposición a concentraciones muy altas puede dañarlos, y su sensibilidad disminuye con el tiempo, requiriendo calibración periódica.
Infrarrojos no dispersivos (NDIR): El principio de su funcionamiento consiste en medir la absorción de energía infrarroja por las moléculas de gas (que contienen enlaces carbono-hidrógeno, por ejemplo) en longitudes de onda específicas. La reducción de la intensidad de la luz infrarroja es directamente proporcional a la concentración del gas.
Son inmunes al envenenamiento e inhibición, ya que no dependen de una reacción catalítica, lo que les confiere alta fiabilidad y una vida útil prolongada (frecuentemente más de 10 años). Funcionan sin oxígeno, no se dañan por altas concentraciones de gas, y requieren menos calibración. Pueden ajustarse para detectar hidrocarburos específicos.
Sin embargo no detectan hidrógeno (H2) ni otros gases homonucleares (como O2 o Cl2) porque no absorben radiación IR. Su costo inicial es mayor, y su rendimiento puede verse afectado por la condensación o suciedad en la óptica.
Celda electroquímica: En estos equipos el principio de funcionamiento, el gas objetivo se difunde a una celda con un electrolito y electrodos, donde se produce una reacción electroquímica que genera una corriente eléctrica directamente proporcional a la concentración de gas.
Son muy sensibles para detectar gases tóxicos en concentraciones bajas (PPM) y ofrecen buena selectividad para el gas objetivo. Tienen un bajo consumo de energía.
Aunque tienen una vida útil limitada (generalmente de 2 a 3 años) debido al consumo del electrolito. Pueden sufrir interferencia cruzada de otros gases y su rendimiento es sensible a temperaturas y humedades extremas.
Fotoionización (PID): Utilizan una lámpara ultravioleta (UV) de alta energía para ionizar moléculas de gases con un potencial de ionización inferior a la energía de la lámpara. Los iones cargados generan una corriente eléctrica proporcional a la concentración del gas.
Estos equipos son eficaces para detectar cientos de compuestos orgánicos volátiles (COV) en concentraciones muy bajas (ppm e incluso ppb), con un tiempo de respuesta casi instantáneo y sin requerir oxígeno.
Dentro de sus limitaciones está que no son selectivos, proporcionando una lectura total de COV. La lámpara UV requiere limpieza y reemplazo periódicos, y su rendimiento puede verse afectado por la alta humedad. Su costo inicial y de mantenimiento es generalmente elevado.
Detección lineal de gases por infrarrojos (Open-Path)
Detector de gases infrarrojo Searchline Excel open path. Fuente: automation.honeywell.com
Principio de funcionamiento: Similar al NDIR, pero proyecta un haz de luz infrarroja a través de una distancia considerable (hasta más de 200 metros) en la atmósfera abierta. Mide la atenuación total de la señal a lo largo de la trayectoria, expresada en LEL-metros (LEL.m) o ppm-metros (ppm.m).
Estos equipos ofrecen una amplia cobertura de área, vigilando grandes espacios que requerirían muchos detectores puntuales. Tienen una velocidad de respuesta muy rápida (T90 < 3 segundos). Son altamente fiables y operan a prueba de fallos, ya que una interrupción del haz se registra como una condición de fallo. Proporcionan una indicación de la magnitud del peligro.
Por otro lado, la intensidad de la señal puede atenuarse en condiciones atmosféricas adversas (niebla densa, lluvia). No identifican la concentración en un punto específico ni la fuente precisa de la fuga, solo la presencia en la trayectoria del haz. Su costo inicial por unidad es mayor que el de un detector puntual.
Detección ultrasónica de fugas de gas
Detector de fugas de gas por ultrasonido Incus de Rosemount™. Fuente: emerson.com
Esta tecnología detecta el ruido de alta frecuencia (ultrasónico, 25-100 kHz) generado por el flujo turbulento de un gas que escapa a alta velocidad de un sistema presurizado (generalmente >10 bar). Esencialmente, "oye" la fuga en lugar de "oler" el gas.
Proporcionan una respuesta prácticamente instantánea, ya que el sonido viaja mucho más rápido que la dispersión del gas. Su rendimiento no se ve afectado por la dirección o velocidad del viento, la dilución del gas, ni la presencia de otros gases. Detecta cualquier tipo de gas que esté bajo presión suficiente para generar ultrasonido, incluyendo hidrógeno. Cubre un radio significativo (hasta 20-28 metros).
El principal desafío es la inmunidad a falsas alarmas de otras fuentes de ultrasonido industrial. Sin embargo, los detectores modernos utilizan procesamiento de señales digitales (DSP) y algoritmos de inteligencia artificial (IA) para analizar la firma acústica y discriminar el ruido de fondo. No requieren calibración periódica con gas de prueba.
Recomendaciones y mejores prácticas para especificación, instalación y mantenimiento
La seguridad más robusta en la detección de gases se logra mediante la integración inteligente y sinérgica de múltiples tecnologías, siguiendo un enfoque de defensa en profundidad.
Fase de especificación y diseño como base de la confiabilidad
- Análisis de riesgos: Realizar una evaluación exhaustiva para identificar todos los gases peligrosos, sus propiedades (inflamabilidad, toxicidad, densidad), las posibles fuentes de fuga y las áreas de acumulación. También, caracterizar las condiciones ambientales y de proceso, como el viento, temperatura, humedad y posibles contaminantes.
- Mapeo de fuego y gas (F&G Mapping): Utilizar software de modelado 3D para simular escenarios de fuga y optimizar la cantidad, tipo y ubicación de los detectores. Este enfoque basado en el rendimiento permite alcanzar objetivos de cobertura específicos de manera eficiente.
- Selección de tecnología: Asignar la tecnología de sensor más apropiada para cada punto de detección, considerando las interacciones químicas y ambientales. Por ejemplo, en entornos donde hay H2S (veneno para catalíticos) y metano, se recomienda un sensor infrarrojo para el metano y uno electroquímico para el H2S.
- Filosofía de defensa por capas:
- Detección ultrasónica: Actúa como el "oído", ofreciendo la alerta más temprana ante fugas presurizadas.
- Detección de trayectoria abierta (Open-Path): Funciona como la "vista", vigilando áreas amplias y confirmando la presencia de nubes de gas en movimiento.
- Detección puntual: Es el "olfato", confirmando la presencia de gas en concentraciones peligrosas en puntos críticos específicos, como fuentes de ignición o zonas de respiración de personal.
- Lógica escalonada: Implementar lógica de activación escalonada en el sistema de control centralizado para aumentar la fiabilidad y reducir las falsas alarmas, especialmente para acciones de seguridad críticas. Los sistemas avanzados pueden combinar diferentes tecnologías en la lógica de escalonamiento para una alta confianza.
Fase de Instalación, en donde la ejecución precisa es fundamental
- Ubicación y altura: Basarse en la densidad del gas. Para gases más ligeros (metano, H2), instalar detectores en puntos elevados; para gases más pesados (propano, H2S), cerca del suelo; y para gases de densidad similar al aire (CO), a la altura de la zona de respiración (1.2-1.8 metros).
- Consideraciones ambientales: Evitar "espacios de aire estancado" y corrientes de aire directas que puedan diluir el gas. Los detectores deben instalarse lo más cerca posible de las fuentes de fuga identificadas (idealmente a menos de 5 metros).
- Accesibilidad y protección: Asegurar que los detectores sean accesibles para mantenimiento, pero protegidos de daños físicos, vibraciones excesivas y el ingreso de agua o suciedad.
Fase de mantenimiento y verificación para garantizar la operatividad continua
- Diferencia entre Calibración y Prueba Funcional:
- Calibración: Procedimiento cuantitativo para asegurar la precisión del sensor, ajustando su respuesta a una concentración conocida de gas. Se realiza periódicamente según el fabricante y es obligatoria si una prueba funcional falla.
- Prueba funcional o Bump test: Procedimiento cualitativo para verificar la funcionalidad del sensor y la activación de alarmas. Consiste en una breve exposición a una concentración de gas que excede los umbrales de alarma. Para detectores portátiles, se exige antes de cada día de uso.
- Gestión del ciclo de vida del sensor: Los sensores son componentes consumibles con vida útil limitada. Es fundamental un programa de reemplazo proactivo basado en las recomendaciones del fabricante y el monitoreo de su rendimiento.
- Documentación y registros: Mantener un registro detallado de todas las actividades de mantenimiento, incluyendo fechas y resultados de calibraciones, pruebas funcionales, alarmas, fallos y reemplazos. Esta documentación es vital para el cumplimiento normativo y para un programa de mantenimiento predictivo.
- Capacitación del personal: Asegurar una formación completa y periódica para el personal sobre el uso de detectores, la interpretación de alarmas y los procedimientos de respuesta a emergencias.
Aspectos normativos que rigen la implementación
La implementación de sistemas de detección de gases no es solo una buena práctica de ingeniería, sino un requisito legal y normativo en muchas jurisdicciones, que busca garantizar un nivel mínimo de seguridad.
Estándares internacionales de referencia (NFPA)
La Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA) de EE. UU. es una organización influyente a nivel mundial.
NFPA 72, Código Nacional de Alarma de Incendios y Señalización: Este es el documento principal de referencia para el diseño e instalación de sistemas de detección. La Sección 17.10 (ediciones 2016 y posteriores) aborda específicamente la detección de gases, exigiendo que el equipo esté certificado para el gas a detectar, cumpla con los capítulos aplicables de NFPA 72 (cableado, alimentación, pruebas, mantenimiento) y que la selección y ubicación se basen en una evaluación de ingeniería documentada.
NFPA 101, Código de Seguridad Humana: Define cuándo y dónde se requieren sistemas de alarma y detección, remitiendo a NFPA 72 para los detalles técnicos de cómo deben instalarse.
Normativa en Colombia
El marco regulatorio colombiano es una combinación de decretos ley, regulaciones de construcción y normas técnicas nacionales.
- Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10): Es el reglamento de construcción obligatorio. Sus Títulos (Requisitos de Protección Contra Incendios en Edificaciones) y K (Requisitos Complementarios) establecen los requisitos de seguridad contra incendios. Funciona como una "norma marco", estableciendo objetivos y delegando detalles técnicos a normas más específicas, como la NFPA 72, que es la referencia en la industria colombiana para la implementación.
- Normas Técnicas Colombianas (NTC): Desarrolladas por ICONTEC.
- NTC 1483 - Detectores de Incendio. Clasificación: Proporciona una taxonomía de detectores de incendio, definiendo un "detector de gas". Sin embargo, la propia NSR-10 considera que esta norma está desactualizada para el diseño y la instalación.
- NTC 2505 - Instalaciones para Suministro de Gas Combustible: Establece requisitos para el diseño y construcción de tuberías de gas, así como la ventilación de conductos.
- Rol de los Cuerpos de Bomberos: La Ley 1575 de 2012 (Ley General de Bomberos de Colombia) faculta a los cuerpos de bomberos para realizar inspecciones técnicas en edificaciones, verificando el cumplimiento de la normativa de seguridad contra incendios, incluyendo la detección de gases, para lo cual revisarán la documentación de diseño del sistema.
Conclusiones y recomendaciones finales
La protección contra los riesgos de incendio y explosión en la industria moderna va más allá de la mera instalación de detectores. La seguridad óptima se logra mediante la integración inteligente y sinérgica de múltiples capas de detección, cada una basada en principios de funcionamiento diversos para construir un sistema robusto y tolerante a fallos.
La evolución de esta tecnología se dirige hacia sistemas cada vez más inteligentes, fiables y conectados. La implementación del Internet de las Cosas Industrial (IIoT) y la Inteligencia Artificial (IA) permite el monitoreo remoto en tiempo real, el diagnóstico de alarmas, y el mantenimiento predictivo, transformando la detección de gases de una función reactiva a un ecosistema de seguridad predictivo y proactivo.
Esta evolución no solo incrementa la seguridad, sino que también contribuye a la eficiencia operativa y al cumplimiento ambiental, creando un valor relevante más allá de la mera conformidad normativa. Es esencial que la planificación a nivel de presupuesto considere el costo total del ciclo de vida del sistema, incluyendo los costos operativos continuos para calibración, reemplazo de sensores y mantenimiento.
- TECNOSeguroPRO
- Detección de Gases
- Detección de Incendio
- Sensores
- Detectores
- Transmisores
- Controladores
- Normatividad
Jairo Rojas Campo
Ing. Electrónico de la Pontificia Universidad Javeriana, especialista en Gerencia de Proyectos, con experiencia como líder de gestión de proyectos en varias empresas reconocidas del gremio de seguridad en el país desde el 2001. Cuenta con múltiples certificaciones en seguridad electrónica en las líneas de CCTV, sistemas de alarmas de intrusión, detección de incendio, controles de acceso, plataformas de integración entre otras.
Actualmente realiza actividades orientadas a la transferencia de su conocimiento y experiencia a equipos de trabajo del sector, realiza diseño y especificación de proyectos. Apasionado por el ciclismo de ruta y ciclo montañismo.
How to resolve AdBlock issue? 















