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Jueves, 22 Octubre 2015

Proyectos de videovigilancia: más que simple percepción de seguridad

Uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los gobiernos actuales, ya sea en grandes centros urbanos o en municipios más pequeños, es poner a disposición de los ciudadanos soluciones tecnológicas que permitan garantizar la seguridad pública. En este sentido, la gran tendencia a nivel mundial es la instalación de cámaras situadas en puntos estratégicos y monitoreadas desde un centro de control.

Proyectos de videovigilancia: más que simple percepción de seguridad

Pero no todos los proyectos de videovigilancia urbana se traducen en reducción de la violencia y aumento de la sensación de seguridad. Resguardar el patrimonio público y cultural, prevenir actividades delictivas o actuar reactivamente cuando suceden, así como controlar el tránsito y las infracciones, son algunas de las utilidades más efectivas que se le puede dar actualmente a un sistema de videovigilancia IP. La propuesta funciona cuando se observan algunos aspectos, que van más allá de la instalación de cualquier cámara.

La integración entre policía, servicios de emergencia y tránsito es algo fundamental para el éxito del proyecto. Un claro ejemplo al respecto es la ciudad de Medellín, donde se pasó de tener 222 cámaras analógicas, a implementar una red que cuenta con más de 820 cámaras y equipos 100% IP, que componen un eficiente sistema Seguridad y Emergencias, permitiendo obtener mejores respuestas a las necesidades de los ciudadanos en la vía pública. Al cierre de 2015, la ciudad contará con un total de 1.300 cámaras y 4 nuevos puntos de monitoreo.

Pero no se trata solamente de instalar múltiples cámaras de seguridad en las zonas que se desea impactar. El verdadero monitoreo aborda la administración de la información y lo que se puede hacer con ella; en este aspecto la tecnología IP ha permitido dar un gran salto hacia el factor prevención, lo cual necesariamente se traduce en menores costos operativos y mayor percepción de seguridad. Con cámaras que reconozcan rostros a distancia y en condiciones de poca luz, o que permitan identificar patrones de comportamiento criminal e incluso realicen seguimiento a los actos delictivos, se tendrá mayor garantía en la individualización y aprehensión de los delincuentes.

Otra clara muestra del éxito en la implementación de sistemas de videovigilancia en situaciones de alto y permanente flujo de personas se puede apreciar en el renovado aeropuerto El Dorado en la capital colombiana, considerado uno de los puertos más activos del mundo al manejar al año más de 22 mil millones de pasajeros y 650.000 toneladas de carga. Este sistema de seguridad dotado de más de 700 cámaras y codificadores de video Axis, ha otorgado al equipo de seguridad del aeropuerto una herramienta de video análisis que permite monitoreo inteligente las 24 horas del día, adicional a funciones como el escaneo progresivo, la inscripción de los datos e incluso encriptación de la información.

Uno de los ejemplos regionales es el municipio de Berazategui, en Argentina, el primero del país en inaugurar un sistema completo de vigilancia urbana, desde que el gobierno argentino anunció el Plan de seguridad Ciudadana que subvenciona dichos proyectos. Desde el centro de control se puede acceder a las imágenes en vivo o grabadas, las cuales funcionan con dos propósitos: ser soporte de la policía y bomberos para actuar ante problemáticas en las calles y por otro lado, el material se convierte en evidencia ante la Fiscalía para identificar personas en infracción.

En el litoral brasileño, la ciudad de Vitória implementó 165 cámaras Axis HDTV cuyas imágenes se comparten entre policía, bomberos y otros departamentos del gobierno. En los primeros 6 meses de 2015 hubo una reducción del 50% en los homicidios, según datos oficiales, en comparación con el primer semestre de 2014. Por otro lado, la ciudad registró un aumento de 55% en la recuperación de vehículos robados.

Una de las grandes ventajas que ofrecen los sistemas más modernos, es la compresión de video con necesidad de un menor espacio de almacenamiento y transmisión de datos. De hecho, muchas ciudades en Suramérica tienen disponibilidad limitada de ancho de banda, haciendo inútil el uso de cámaras de alta resolución si las imágenes que se transmiten y almacenan son de baja resolución.

En resumen, los puntos críticos de un proyecto moderno de videovigilancia hoy son:

  • Calidad de imagen: Se recomienda que la resolución de las cámaras sea HDTV o Full HD. La cámara necesita generar excelentes imágenes incluso por la noche, cuando muchos de los crímenes ocurren. Tecnologías como WDR (Amplio Alcance Dinámico) permiten compensar la luz automáticamente y permitir la identificación de personas con más nitidez.
  • Capacidad de zoom: Algunas cámaras PTZ, que hacen movimientos de pan, tilt y zoom en 360 grados, tienen zoom óptico de hasta 32x, lo que permite la lectura de patentes de vehículos a hasta 250 metros de distancia. La policía necesita poder acercar la imagen para buscar detalles e identificar a personas.
  • Esfuerzo estratégico: Hoy día, la policía puede utilizar las imágenes para identificar patrones de comportamiento del crimen. Las cámaras pueden servir como fuentes de captura de información para generar un mapa del crimen en la ciudad, identificando incluso los días y horarios cuando hay más riesgo en determinadas áreas, lo que puede generar acciones puntuales de refuerzo.

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